Embarazo

Aproximadamente un 5% de los embarazos están complicados por diabetes. Este número varía entre grupos étnicos y raciales. Los latinoamericanos residentes en Estados Unidos han sido identificados como un grupo de alto riesgo.

Existen 2 tipos muy diferentes de pacientes:

  • Las diabéticas que salen embarazadas (diabetes pre-gestacional).
  • Las embarazadas que desarrollan diabetes a consecuencia del embarazo mismo (diabetes gestacional).

El tipo de diabetes influye mucho en las complicaciones que puedan aparecer, y por ende, en el manejo que se va a ofrecer durante el embarazo. Es de suma importancia que el tratamiento sea multidisciplinario, con la participación de un ginecobstetra como médico de cabecera, un perinatólogo (especialista en medicina materno-fetal, si éste está disponible en el medio en que vive la paciente), un sonografista (preferiblemente especializado en sonografías obstétricas), un endocrinológo, y en ocasiones un nutriólogo o enfermera nutricionista para dar seguimiento a las intervenciones dietéticas.

La meta del equipo de salud debe ser siempre una madre y un bebé saludables, que lleguen tan cerca al término (edad gestacional de 40 semanas) como sea médicamente seguro para ambos. Para lograr este objetivo, por lo general se requiere de visitas prenatales más frecuentes (mensuales en el primer trimestre, cada 2 semanas en el segundo trimestre y cada semana en el tercer trimestre). A menudo será necesario el uso de vigilancia antenatal mediante monitoreos fetales (non-stress test o prueba no estresante) y ultrasonidos especializados (índice de líquido amniótico, perfil biofísico y medición del flujo doppler de arterias fetales).

Según el caso, el ginecobstetra deberá ordenar algunas pruebas adicionales para embarazos de alto riesgo, como ciertos analisis de sangre (hemoglobina glicosilada, hormonas tiroideas, pruebas de función renal y hepática), prueba de orina de 24 horas, electrocardiograma y examen de fondo de ojo (realizado por el oftalmólogo).

Los riesgos de la diabetes en el embarazo se resumen a continuación. Esta lista incluye complicaciones tanto para diabetes pre-gestacional como gestacional:

  • Abortos espontáneos.
  • Anomalías congénitas y trastornos genéticos.
  • Polihidramnios (demasiado líquido amniótico).
  • Oligohidramnios (muy poco líquido amniótico).
  • Macrosomía fetal (bebé muy grande).Restricción del crecimiento fetal (bebé muy pequeño).
  • Pre-eclampsia y eclampsia (toxemia).
  • Hipertensión inducida por el embarazo.
  • Muerte fetal intrauterina.

El arma más efectiva para evitar las complicaciones enumeradas anteriormente es el control estricto de las glicemias (niveles de azúcar en sangre). Durante el embarazo, los valores ideales de glicemia en ayunas son de 60 a 90 gr/dl. También se monitorean las glicemias post-prandiales (1 ó 2 horas después de las comidas) y éstas deben estar siempre por debajo de 126 gr/dl. Los glucómetros son aparatos portátiles y de fácil uso que las pacientes pueden utilizar en sus hogares para monitorear las glicemias.

El tratamiento más efectivo para la diabetes durante el embarazo desde hace mucho tiempo ha sido la insulina. Se prefiere el uso de regímenes que contengan una combinación de insulinas de corta y larga duración, y más recientemente el uso de bombas de infusión de insulina de corta duración está ganando el respeto de muchos ginecobstetras. Otra estrategia es el uso de algunos medicamentos hipoglicemiantes (que bajan el azúcar), los cuales tienen la conveniencia de ser de administración oral. En algunos casos de diabetes gestacional, una dieta especialmente diseñada puede controlar las glicemias sin que sea necesario recurrir a pastillas o a la insulina.

La diabetes por sí sola no constituye una razón para realizar parto por cesárea. Al momento del parto vaginal, el ginecobstetra deberá estar atento a las complicaciones propias de estas pacientes, como son las distocias (cuando el parto o alumbramiento procede de manera anormal o difícil).

Es muy importante obtener una estimación del peso del bebé unos pocos días antes del parto, ya sea a través de la palpación del abdomen por un obstetra experimentado (maniobras de Leopold) o de un ultrasonido confiable. El Colegio Americano de Ginecobstetras (ACOG) recomienda parto por cesárea a las pacientes embarazadas cuyos bebés tienen un peso estimado mayor o igual a 4,500 gramos (10 libras) al momento del parto. El porqué de esta recomendación se encuentra en el riesgo de distocia y, por ende, de posibles traumas físicos que un bebé muy grande pudiera sufrir al atravesar por un estrecho canal de parto.

El pediatra que recibe al bebé de una madre diabética deberá ser notificado, pues estos recién nacidos pueden tener tendencias a niveles bajos de glicemia (bajones de azúcar), así como a otros trastornos de los electrolitos y a dificultades respiratorias.

Una mujer en estado de embarazo vive muchos cambios importantes a los que tendrá que adaptarse con normalidad y naturalidad, para así disfrutar desde el principio ese maravilloso proceso de gestar un nuevo ser. Si sigues unas pautas muy sencillas, tu alimentación durante el embarazo no tiene que ser un problema.

La Navidad es una época maravillosa para celebrar junto a familiares y amigos. La futura madre también puede disfrutar de los placeres que las fiestas brindan, siempre prestando atención para evitar los excesos.