Quienes no cepillan sus dientes dos veces al día tienen mayor riesgo cardíaco
Un estudio realizado por investigadores de la University College London asegura que los paros cardíacos y enfermedades del corazón son más frecuentes en las personas que no se cepillan los dientes por lo menos dos veces al día.
La investigación, publicada en el portal de salud para médicos BMJ.com, del que se hizo eco la revista dominicana Mercado Health, es la primera en indagar si las veces que un individuo cepilla sus dientes están relacionadas con con el desarrollo de enfermedades del corazón.
Richard Watt, autor principal, analizó junto a su equipo los datos de unos 11,000 adultos que participaron en la Encuesta de Salud de Escocia sobre estilo de vida. Dentro de las preguntas estaban si fumaban o no, la actividad física que practicaban, su higiene bucal, las veces que iban al dentista y la frecuencia con que se cepillaban los dientes.
En otra parte del estudio, un equipo de enfermeras recogió información del historial médico y familiar de estos pacientes donde se evaluaron la presión sanguínea para poder conocer las enfermedades del corazón presente en los familiares de los seleccionados. Estas muestras permitieron a los investigadores determinar los niveles de inflamación que estaban presentes en el organismo.
Trabajos anteriores demostraron que la inflamación en el organismo, de la de la boca y las encías, juegan un importante rol en el proceso de obstrucción de las arterias.
Se concluyó que las costumbres de higiene oral eran buenas. Seis de cada diez personas visitaban al dentista cada seis meses y siete de cada diez afirmaron cepillarse los dientes dos veces al día.
Tras ajustar los datos por factores de riesgo cardíaco conocidos, como la clase social, la obesidad, el tabaquismo y el historial familiar de enfermedades del corazón, estos investigadores descubrieron que los participantes que presentaban cepillados menos frecuentes tenían un 70% más de riesgo de sufrir enfermedades cardiacas que los individuos que se cepillaban los dietes dos veces al día, aunque el riesgo general permanecía bastante bajo.
Los jóvenes que duermen menos de ocho horas tienen más riesgo de padecer obesidad
Dormir menos de ocho horas al día puede influir de forma considerable en las posisbilidades de que los adolescentes acumulen kilos de más, según las conclusiones de una investigación publicada en ElMundo.es
Los resultados que ocuparon las páginas de la revista Sleep, muestran que los jóvenes que descansan menos de lo necesario consumen más cantidad de productos ricos en grasas que el resto de sus compañeros.
Para obtener los datos que llevaron a esta conclusión los autores del estudio realizaron un seguimiento a 240 adolescentes entre los 16 y 19 años de edad. Se analizaron los hábitos alimentarios mediante un exhaustivo cuestionario que repasaba todo lo consumido en las últimas 24 horas, también se midieron las horas de sueño de cada participante a través de un dispositivo capaz de captar los movimientos colocado en la muñeca.
Los resultados de su trabajo pusieron de manifiesto que "comparados con quienes dormían más de ocho horas, los jóvenes con carencias de sueño consumían una mayor proporción de productos ricos en grasas y una menor proporción de calorías procedentes de carbohidratos", tal y como explican los investigadores de la Universidad de Case Western Reserve, Cleveland, Estados Unidos.
"Una corta duración del sueño puede incrementar el riesgo de obesidad" al producir pequeños cambios en los patrones alimentarios que alteran el balance energético", comentan los autores, quienes subrayan que esta relación resultó ser mucho más fuerte entre las chicas.
Todavía no han podido establecer los mecanismos que explican esta asociación, pero se piensa que dormir poco da más oportunidades de ir a la nevera, además la falta de sueño puede alterar la función metabólica, provocar mayor sensación de estrés o reducir la energía y las ganas de hacer ejercicio.
Tomar alcohol podría reducir la artritis reumatoide
Un nuevo estudio asegura que tomar alcohol podría reducir el riesgo de contraer artritis reumatoide y disminuir el dolor provocado por este desorden autoinmune potencialmente paralizante.
Según reporta CNNMéxico, las personas que no beben alcohol son cuatro veces más propensas a contraer artritis reumatoide que quienes toman por lo menos un copa, tres o más días a la semana.
Dennise Mann dijo a Health.com que quienes ya sufren de la enfermedad y consumen bebidas alcohólicas tienen síntomas menos severos que los pacientes que no toman. De hecho, la intensidad de los síntomas es indirectamente proporcional a la cantidad de alcohol consumido.
"El alcohol reduce la actividad inmune, al menos hasta cierto grado y sospechamos que es la principal razón por la cual su consumo está asociado con la severidad de la artritis reumatoide", indicó el líder del estudio, James Maxwell, reumatólogo del Hospital Rotherham del Reino Unido. "El alcohol podría tener un efecto de quitar el dolor", explicó.
Mann resalta que esto no quiere decir que los pacientes de artritis reumatoide tienen que ir al bar más cercano, ya que los autores del estudio solo precisaron la cantidad de días a la semana que tomaban los enfermos, no la cantidad que ingerían por sentada.
Cabe destacar que algunos medicamentos recetados para contrarrestar esta enfermedad provocan daños en el hígado al ser mezcladas con alcohol, precisó Martin Bergman, jefe de Reumatología en el Hospital Taylor en Ridley Park, Pensilvania. "La moderación es la clave", aseguró Berman.
El estudio arrojó que las personas que tomaron alcohol más de 10 días en un mes tenían menos riesgo de padecer artritis reumatoide que quienes no lo hicieron y, si ya tenían el desorden, presentaron síntomas menos severos.
Sin embargo, indica Mann, beber alcohol no previene contraer artritis reumatoide. Los expertos creen que una mezcla compleja de genética, ambiente y factores hormonales causa el desorden, así que el alcohol puede afectar el riesgo de una persona, pero es poco probable que sea el factor definitivo.
Batido de mango y melocotón
Ingredientes:
4 mitades de melocotón en almíbar
2 mangos maduros
2 yogures naturales, bajos en grasa
2 tazas de hielo
Azúcar sin calorías al gusto
Para: 4 personas
Tiempo de preparación: 20 minutos
Preparación:
- Pelar los mangos y cortarlos en trozos medianos, al igual que el melocotón en almíbar.
- Triturar el hielo con la batidora y, luego, se debe agregar el resto de los ingredientes.
- Batir la mezcla unos segundos hasta que se unan todos los ingredientes.
- Servir y disfrutar.
El ejercicio disminuye la predisposición genética a la obesidad
Está demostrado que el ADN y determinadas variantes genéticas aumentan considerablemente las posibilidades de ser obeso; pero definitivamente no tienen la última palabra. Una investigación publicada en la revista PloS Medicine, asegura que es posible desactivar el poder que tiene el ADN mediante la implementación de ejercicios que atenúan la predisposición al sobrepeso.
Los autores del estudio realizaron un seguimiento a un grupo de 20,430 personas entre los 39 y 79 años, según refiere una nota del diario español El Mundo en su versión electrónica. A través de un estudio genético evaluaron la presencia de doce variantes con mucha influencia sobre la obesidad y mediante cuestionarios midieron la cantidad de ejercicio físico que los participantes realizaban al día.
El grupo dirigido por Ruth Loos, de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, implementando varios modelos matemáticos, calcularon la predisposición genética a la obesidad de cada participante y si el ejercicio contribuía a atenuar la influencia de sus genes.
Los resultados pusieron de manifiesto que cada variante genética se asociaba con un aumento de 445 g de peso, el cálculo se estableció tomando como medida a personas de al menos 1,70 metros de estatura. Sin embargo, este efecto era significativamente menor en las personas que practicaban habitualmente ejercicio.
Se demostró que llevar una vida activa físicamente se asociaba con una reducción del 40% en la predisposición genética a desarrollar obesidad, según lo publicado en ElMundo.es.
"Estos datos son alentadores", comenta Jonatan Ruiz, investigador de la Universidad de Granada y miembro de la Unidad de Nutrición Preventiva del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, cuyo equipo trabaja en la misma línea de investigación y ha publicado resultados similares.
Mucha higiene = alergias a las comidas
Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos aseguran que cada vez más niños desarrollan alergias a comidas. Desde 1997 a 2007 la cantidad de infantes con alergias alimenticias subió en un 18% y alrededor de 3 millones de niños menores de 18 años tuvieron una alergia digestiva en 2007. Todo esto responde, para los doctores, a una única razón: una dieta demasiado limpia.
Un estudio del Journal of Allergy and Clinical Inmmunology, publica ElMundo.es, encontró que las visitas a las salas de emergencia en el Children's Hospital en Boston por reacciones alérgicas aumentaron más del doble del 2001 al 2006 dijo la doctora Suasan Rudders, autora principal del estudio y pediatra alergista-inmunóloga en Providence, Rhode Island.
Rudders sugiere que las cifras reportadas anteriormente por reacciones alérgicas están subestimadas ya que la cifra probablemente es más alta ahora.
Doctores en otras partes de ese país también han observado un incremento en niños que llegan con alergias severas a comidas. El doctor Ronald Ferdman, del Children’s Hospital de Los Ángeles, explicó que su hospital ha visto un aumento en esos casos, basado en evidencia anecdótica.
Luego de realizar el estudio se propuso una teoría para explicar estas alergias. La teoría plantea que la dieta occidental ha hecho a más personas susceptibles a desarrollar alergias y otras enfermedades. La disminución en la variedad de la bacteria intestinal en los occidentales puede tener algo que ver con el aumento de alergias en países industrializados, dijo el doctor Paolo Lionetti del departamento de pediatría en el Meyer Children Hospital en la Universidad de Florencia. Las medidas de sanidad y vacunas en Occidente pueden haber controlado las enfermedades infecciosas, pero al disminuir la exposición a una variedad de bacterias, pueden haber abierto la puerta para estas otras enfermedades.
El estudio sólo observa a un pequeño número de niños, pero los hallazgos apoyan la noción generalizada de la "hipótesis de higiene": la idea que los casos de alergias aumentan en número y en severidad debido a que los niños crecen en ambientes que sencillamente son demasiado limpios.
Alexandra Yapúl es la madre de Emmanuel, un niño de cinco años, estudiante de un colegio privado de Santo Domingo. Las autoridades del centro educativo le entregaron una lista en la que enumeran el tipo de alimentos que debe poner en la lonchera de su niño, que hoy cursa el pre-primario, para que consuma como merienda. Así como este centro, otras entidades escolares insisten en lo mismo, parece ser una tendencia y todo a fin de garantizar la sana alimentación en sus estudiantes.
Yapúl se siente cómoda con la medida: “Es más fácil a la hora de preparar la lonchera todas las mañanas porque no tengo que buscar que ponerle, ya en la lista me dicen que puede comer. Para mí es un alivio ya que por medio de estos alimentos lo enseñan a tener un buen habito alimenticio”.
Con esto los colegios buscan que desde el hogar los padres logren combinar varios grupos alimenticios que otorguen energía, vitaminas y nutrientes a sus hijos. Pretenden también, educar el paladar de sus estudiantes con apoyo directo de los padres, quienes han confiado en los centros educativos para la estabilidad académica y formación humana de sus pequeños.
El pediatra Jesús Feris Iglesias, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Infantil Dr. Robert Reid Cabral, recominda que se incluyan lácteos, cereales, frutas, fibras y derivados de la carne animal para que exista un equilibrio en los alimentos.
Los beneficios que los grupos alimenticios brindan a los niños para que se puedan desarrollar de forma satisfactoría en su etapa escolar son los siguientes:
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Lácteos |
Adicionan calcio, hierro y zinc. |
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Cereales |
Ofrecen energía al aportar hidratos de carbono. |
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Frutas |
Ayudan a la hidratación y brindan vitaminas. |
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Derivados de la carne |
Rica en proteínas |
Las dudas llegan cuando las madres no saben combinar los grupos alimenticios para brindarle a sus hijos la mejor alimentación posible, que los llene de todo lo necesario para rendir en la escuela. Hay que tomar en cuenta que lo importante no son las calorías sino que lo que lleven en su lonchera los anime a comer y los mantenga satisfechos hasta la hora de almuerzo.
Cristian Cabrera, nutriologa del Hospital Dr. Robert Reid Cabral, propone varias opciones y recomendaciones para preparar la merienda perfecta.
Opción 1
Frutas en envases térmicos para que no se maduren. Se puede acompañar con agua. El objetivo principal es que el niño se hidrate y que la madre no utilice jugos artificiales.
Opción 2
Sandwich en trozos pequeños en forma de snack, de esta forma será más fácil tomarlo y llevárselo a la boca. Pueden ser de queso crema, jamón bajo en grasa o mantequilla de maní. Incluir un jugo natural. Se recomienda no poner vegetales en el sandwich ya que estos se marean.
Opción 3
Ojuelas de maíz (corn flakes) sin azúcar, una buena opción son los que tienen vienen con frutas. Si en el colegio se dispone de neverita se le podría poner leche o yogurt.
Opción 4
Galleticas bajas en calorías con jugo o agua.
¿Por qué no incluir en la lonchera de los niños los chitos, bizcochitos o galleticas dulces que ya están listas para comer? El pediatra Feris considera que los bizcochitos y reposterías industriales contienen mucha grasa a lo que Cabrera agrega que estas chucherías no alimentan y no los favorece para acostumbrar su paladar a una alimentación saludable.
Las reposterías industriales y chucherías no brindan los nutrientes que los niños necesitan para su beneficio propio. Esto acostumbra su paladar al sabor de la grasa, por lo que será difícil luego que ingieran alimentos saludables.
Cabrera pide prestar atención a los jugos artificiales que tienen 90 kilo calorías o 100 kilo calorías por su gran contenido de azúcar que hará que los infantes se sientan satisfechos pero no los alimentará.
Otras opciones para incluir en la lonchera de los niños.
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Granola
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Cereales
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Cajitas de pasas
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Salchichas
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Galletas saladas
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Sandwich con mermelada
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Sandwich con tuna
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Pancakes
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Gelatinas
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Cajitas de leche con sabor
Consumir verduras de hoja verde disminuye en un 14% el riesgo de diabetes tipo 2
Ingerir verduras de hoja verde, como la lechuga y las espinacas, podrían reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según una investigación realidad por la Universidad de Leicester en el Reino Unido.
Patrice Carter, autora principal del estudio, explicó que actualmente, es conocido que una dieta rica en rutas y verduras ayuda a reducir el riesgo de padecer cáncer y enfermedades cardíacas, aunque la relación con al diabetes no esta bien clara todavía. Es necesario realizar más investigaciones sobre el potencial benéfico que aportan estos vegetales, sugirió.
Los vegetales de hoja verde tienen un alto contenido de magnesio lo que contribuye a la reducción de la diabetes asegura el artículo publicado en la revista Mercado Health. Un estudio del 2002 señalaba que “un consumo inadecuado de frutas y verduras pudo llevar a 2.6 millones de muertes en el año 2000”.
Comer una ración y media extra de verduras al día puede reducir el riesgo de diabetes tipo 2 en un 14%. La investigación concluye que las frutas y verduras pueden prevenir enfermedades crónicas debido a su contenido en antioxidantes.
Tomar dos vasos de agua antes de cada comida ayuda a perder peso
Un grupo de investigadores estadounidenses constató, por primera vez, que la forma más rápida y saludable de perder peso es bebiendo agua corriente antes de cada comida. Brenda Davy, del departamento de Nutrición Humana, Alimentación y Ejercicio del Virginia Tech en Blacksburg, dio a conocer los resultados del estudio en la celebración de la Reunión Anual de la Sociedad Química Americana.
“Nuestro hallazgo más importante es que hemos demostrado en un estudio que el consumo de agua, dos vasos, antes de cada comida principal puede facilitar la pérdida de peso entre las personas de mediana edad y las más mayores”, dijo Davy a ElMundo.es.
En trabajos anteriores "habíamos constatado que los que bebían justamente antes de cada comida ingerían una media de entre 75 y 90 calorías menos. Ahora, en este más reciente, hemos hallado que en el transcurso de 12 semanas, las personas que hacen dieta y, además, toman agua antes de cada comida, tres veces al día, pierden alrededor de dos kilos y medio más que los que no aumentan la ingesta del líquido", agregó.
La investigación tomó 48 adultos, entre los 55 y 75 años, que fueron divididos en dos grupos. Estos siguieron una dieta baja en calorías a los largo de tres meses, uno de los grupos tenía que tomar dos vasos de agua antes de cada comida y el otro no. Los resultados arrojaron que los que tomaban agua perdieron alrededor de siete kilos, en comparación con los casi cinco que perdieron los que no ingerían agua.
La doctora Davy defiende, que "el agua puede ser tan eficaz simplemente porque llena el estómago con una sustancia que no tiene aporte calórico y, además, la persona ingiere menos calorías. Seguramente, aumentar su consumo también puede ayudar a las personas a perder peso si es la sustituta de las bebidas edulcoradas".
Se le cuestionó sobre la posibilidad de que el uso de bebidas light tengan los mismos efectos que el agua y ayuden a perder peso, su respuesta fue "nosotros no hemos analizado este hecho en nuestra investigación, pero otros científicos si han constatado que la ingesta de este tipo de bebidas, libres de calorías, en general reducen la ingesta calórica en las comidas, y puede que también incrementen la pérdida de peso con el tiempo".

