De acuerdo con el doctor Jimmy Barranco, encargado del Departamento de Nutrición del Hospital Salvador. B. Gautier y catedrático universitario, esta degradación de la condición física del paciente de sida está estrechamente ligada a numerosos cambios que ocurren en su alimentación y metabolismo.
En primer lugar, el paciente de sida sufre cambios en su alimentación causados por la depresión que origina la misma enfermedad, lo que conduce a un estado de anorexia general. Pero de igual manera, estos desórdenes alimenticios son resultado de las lesiones en la boca, como las cándidas, características de la enfermedad, lo que dificulta la ingesta de alimentos, muchas veces por el dolor producido durante la deglución o masticación o en el tracto digestivo.
A medida que avanza la enfermedad, el paciente puede desarrollar un hipermetabolismo, cuando sus requerimientos son mayores a la ingesta.
“El paciente con sida puede presentar cuadros de diarrea, eso hace que pierdan muchos nutrientes a través de las heces. Entonces lo que ingieren no es equivalente a lo que pierden”, dice el nutricionista. “Por eso se van desnutriendo”, agrega.
A esto se adiciona la destrucción proteínica. Estos pacientes liberan una clase de sustancias que producen que se degraden las proteínas y la masa muscular, que es la situación que les agrega la “flaquencia característica”. Según el doctor Barranco, esta situación es casi inevitable en la mayoría de los casos.
De acuerdo con el médico nutricionista, las complicaciones mayores son resultado directo de la inmunosupresión, es decir, la inhibición de su sistema inmunológico, el que debería defenderlo de las infecciones y organismos patógenos que puedan atacar su organismo, como virus y bacterias.
“El paciente está inmunosuprimido y es presa fácil de una serie de bacterias y gérmenes oportunistas”, comenta el médico.
Lo que se trata es que el paciente que ha desarrollado la enfermedad ocasionada por el VIH tenga una dieta estéril. Esto quiere decir que debe tener cuidado especial con los alimentos crudos, como las verduras, vegetales y frutas que se comen sin cocción, e incluso el agua que ingieren. Cualquier alimento contaminado podría tener efectos devastadores en un paciente viviendo con sida.
Para estimular la respuesta inmunológica, enfatiza Barranco, se recomienda tener una dieta rica en alimentos que aporten omega 3, acidos grasos, como el pescado. Esto debe incluir frutas y verduras, como una forma de compensa la supresión del sistema inmunológico.
¿Deben los pacientes con VIH que no han desarrollado la enfermedad seguir estos cuidados? Según Barranco, el paciente con VIH puede vivir una vida normal, con la salvedad de qye su alimentación debe ser especialmente saludable: Comer cinco a siete porciones de frutas y verduras al día, evitar el exceso de grasa por su efecto inmunosupresor, hacer actividad física y evitar toda condición que le disminuya la inmunidad porque “eso dará como resultado que los gérmenes oportunistas crezcan”.
Martes 05 de Enero de 2010 00:33
Cómo cambia la alimentación en los pacientes de sida
Los pacientes de sida pueden tener síntomas muy variados de persona a persona. Sin embargo, si hay uno que identifica universalmente a esta enfermedad es la pérdida de peso.

