Carla y Milagros son mujeres muy diferentes con un gusto en común. Aunque una está entregada a una relación y la otra no, ambas son amantes de los chocolates y esperan recibir porciones generosas del llamado alimento de los dioses como parte de los regalos del 14 de febrero, día de San Valentín.
“Me encantan los cocholates”, exclama Carla luego de una carcajada con la que parecería que trata de aclarar que su respuesta es obvia. “Sí, me gustaría que me regalen chocolates. Me gustan mucho”, agrega.
El chocolate ha sido desde antiguo asociado con el placer y considerado popularmente como afrodisíaco.
De acuerdo con la doctora Rosario Almánzar, nutricionista, pediatra y catedrática de Intec, las propiedades afrodisíacas están más en la mente de las personas que en el chocolate.
“Eso está mucho más en la mente de las personas, que es donde se encuentra el mayor punto de estimulación afrodisíaca”, dice la doctora, para quien la propiedad más importante de este producto se encuentra en sus valores energéticos. El chocolate, al ser un alimento rico en grasa, aporta una cantidad importante de calorías.
“Sí es un gran energético. Y cuando tienes energía, si sientes la estimulación, perfecto”, afirma.
Pero es justo esa riqueza energética la que debe llamar a los amantes del chocolate a la moderación. De acuerdo con la especialista, el chocolate es un alimento para consumirse con prudencia puesto que comerlo en grandes cantidades también implica una ingesta excesiva de calorías. Al fin de cuentas, dice la nutricionista, esa energía consumida por encima de las necesidades y que no son quemadas son las que conducen al sobrepeso y a la obesidad.
Para la doctora, una barra de chocolate, tal como se oferta en el mercado, sería el tamaño de porción ideal y límite razonable de ingesta. Comer más de esta cantidad, asegura la doctora Almánzar, “nos llevaría a consumir un exceso de calorías”.
De acuerdo con el sitio Allchocolate, editado por Hershey Company, fabricante de marcas mundialmente reconocidas de este producto, el chocolate, especialmente el negro, posee antioxidantes naturales protectores de las células capaces de hacer mucho bien a su salud cardiovascular, tanto como lo harían el té verde y los arándanos.
“Eso es porque el chocolate proviene de los granos de cacao, los cuales crecen en árboles de cacao y están llenos de nutrientes naturales de la planta”, dice el sitio.
Según el sitio Web del Sistema de Salud UAB, con sede en Montgomery, Alabama, los beneficios del chocolate para la salud del corazón se basan en múltiples estudios que han hallado efectos medibles en el sistema circulatorio y cardiovascular. En la semilla del cacao se encuentran presentes los flavonoides, antioxidantes de origen vegetal llamados polifenoles, probados por sus efectos positivos en el corazón. Y aún cuando estos flavonoides se encuentran presentes en diversos vegetales y frutas, en el té y en el vino tinto, dice el sitio, algunos tipos de chocolate poseen niveles de estos antioxidantes aún mayores que los de estos alimentos y bebidas.
La doctora Almánzar corrobora las bondades de este alimento para el corazón, las cuales atribuye a su riqueza en grasas no saturadas, causantes del llamado colesterol bueno. El lado negativo es que el producto también contiene grasas saturadas o colesterol malo, de ahí la necesidad de la moderación.
En tanto, Carla y Milagros, por separado, continuarán con los dedos cruzados para que este domingo les lluevan chocolates en San Valentín, aunque reconocen que ese no es el motivo principal de la fecha.
TIPOS DE CHOCOLATE
Chocolate negro: Es el chocolate más puro pues se consigue de unir la pasta de cacao con la manteca de cacao sin añadir ningún otro producto, como es el caso de otros tipos de chocolate.
Chocolate de cobertura: Es un chocolate con alta proporción de manteca de cacao, lo que por su alto brillo después del templado lo hace idóneo para aplicaciones pasteleras. Puede ser negro o con leche.
Chocolate de taza: Este chocolate contiene una baja proporción de cacao y se le añaden otros aditamentos como fécula de maíz. Se disuelve fácilmente en la leche.
Chocolate con leche: Lleva leche añadida, sea líquida, en polvo o condensada. Su proporción de cacao se encuentra normalmente por debajo del 40%.
Chocolate blanco: Se elabora con manteca de cacao, leche y azúcar. Carece de la pasta de cacao.

